Cuando el diálogo interno te impide conseguir los resultados que deseas con tu negocio

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Hablemos de la importancia de las historias que nos contamos, ya no sólo a nivel personal, sino también a nivel profesional, y cómo afectan en nuestra relación con nosotras mismas y nuestros negocios.

Sabemos que nuestro diálogo interno determina nuestra realidad y, a corto plazo, las emociones que despertamos al representarnos, de una u otra forma, ese reto o situación que tenemos enfrente.

Esa persona que parecía interesada, pero finalmente nos dice que no puede adquirir nuestro servicio por una u otra razón, el haber organizado una masterclass o un reto y que hayan venido sólo dos personas y sientas que has fracasado…, todas hemos pasado por ello. Todas hemos decidido emprender para ayudar a otras personas con nuestros servicios y obtener ganancias que nos permita vivir como deseamos.

Pero si en general, la vida nos trae retos, ¿no podíamos esperar algo diferente con nuestro negocio? En ese momento, el miedo, las dudas y la impaciencia desean su protagonismo y es clave que nuestra mentalidad esté fortalecida por un diálogo que nos permita gestionarlos.

Porque asumamos que identificarnos con esas emociones, dándoles la carga como si fuesen nuestra única realidad, nos llevaría a resignarnos y abandonar. Y sin duda, pueden darse muchas circunstancias que lleven a abandonar un proyecto, pero estas palabras van dirigidas para aquellas que hoy sienten que no avanzan con sus negocios, sienten que están estancadas y no saben cuál es el siguiente paso.

Yo he estado en ese momento en el que te frustras y te enfadas contigo, porque consideras que lo hiciste todo y más, pero parece no haber sido suficiente porque no llegaron esos resultados que esperabas. Empiezas a decirte, entonces, que es una señal de que esto no es para ti, que tampoco puedes estar de caprichosa insistiendo en algo que está lejos para ti. ¿Te suena esta discusión contigo misma?

Porque créeme que podemos discutir con nuestros padres, amigos, nuestra pareja, pero la que tenemos con nosotras mismas pueden llegar a ser la más dañina… y es que sabemos bien hacernos daño.

¿Qué necesidad tenemos de tratarnos así cuando ya nos encontraremos con retos y personas molestas en el camino de las que aprender? ¿Por qué no ser nuestras amigas y aliadas?

Yo recuerdo cuando hice un lanzamiento con una estrategia estudiada al dedillo y no llegue manifestar una venta. Para serte sincera, al principio me enfadé, y luego fue cuando quise comprender qué estaba pasando si todos me habían dicho que la planificación era perfecta.

En ocasiones, parecemos el Coyote y el Correcaminos persiguiendo esos objetivos profesionales, olvidándonos de la importancia de estar presentes en el proceso y del diálogo interno que estas manteniendo mientras tanto.

Porque el “HACER” tiene el protagonismo en nuestra vida y le damos mucho de nuestro tiempo, olvidándonos de que el “SER” es igual de importante.

Escuchar qué historias nos estamos contando es clave para determinar lo que atraemos y creamos en nuestra realidad. Y es que el famoso diálogo interno va más allá de ser sólo palabras y pensamientos…, éstos tienen un gran poder en nuestra vida y ahí radica la importancia de reconocer qué nos estamos diciendo.

En esas historias que escribimos en nuestra mente nos podemos encontrar con multitud de creencias a través de las cuales nos saboteamos, bien sea sobre las posibilidades de conseguir algo, sobre nuestra capacidad para hacerlo
nuestra realidad, o si merecemos ir a por ello u obtenerlo.

“Está fuera de mi alcance obtener un beneficio de 5 cifras con mi negocio”.

“Conseguir tener un negocio exitoso es para unos pocos afortunados”.

“Yo no soy capaz de avanzar con mi negocio”.

“No voy a poder vivir de este negocio”

“No merezco gastar tiempo en mi sueño”.

“No puedo permitirme teniendo una familia ir a por lo que yo deseo”.

¿Te suena alguna? Puede que sea con otras palabras, pero implica negarte tu sueño de tener tu negocio y tu independencia económica. Y puede que me digas, que “lo piensas pero que continúas intentándolo”. Pero no se trata de intentar, sino de identificar si hay algún bloqueo que te está impidiendo conseguirlo y hoy frena tu avance, para así sanarlo y romper con él.

Te invito a indagar en cómo te hablas, que relación tienes contigo, qué concepto tienes de ti como profesional o empresaria, qué te dices o piensas sobre tu capacidad de conseguir resultados, comunicar, visibilidad, ventas….

¿Crees firmemente en ti? ¿Crees en tu producto o servicio? ¿Valoras lo que has avanzado hasta día de hoy? ¿Te reprochas no haber conseguido determinados resultados?

Como fan Nº1 de la escritura terapéutica, te invito a que te des el espacio a responderlas en escrito y sin distracciones, porque realmente te ayudarán a reconocer si el diálogo interno que hoy mantienes te está ayudando, o por contrario te está bloqueando.

Te confieso que yo la utilizo, tanto a nivel personal como profesional, a través de la Método C.R.E. (Cambio Real con escritura), y podrás comprobar su multitud de beneficios en cuanto empieces su práctica.

Tras esta recomendación, te cuento que yo tengo frases que son como slogan que me repito constantemente, e incluso que me quiero hacer en camisetas y tazas…, y una de ellas es “Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienes razón” de Henry Ford, habla de que es fundamental creer en ti y en tu negocio para conseguir con éste lo que deseas porque de caso contrario, de forma inconsciente, te lo estas negando en tu vida, ¡y no es justo!

Descubre si lo que te cuentas sobre ti y tu negocio refuerza tu autoestima o, por el contrario abre la puerta al miedo, a las dudas y al molesto síndrome del impostor, del que seguramente habrás escuchado hablar. Te cuento que yo siempre estudié, me saque un master tras otro, un curso tras otro, carrera e incluso tuve varios emprendimientos, todo para perseguir una “supuesta necesidad” que me llevara a ser considerada por fin suficiente, preparada y aprobada por otros, pero nunca llegaba…, así es. Terminaba una cosa… y me decía: “no espera, tienes que estudiar ahora esto…, aún no estas preparada”.

¿Has tenido esa duda sobre tu capacidad de ayudar con tu servicio? ¿Consideras que estas realmente preparada para desarrollar tu negocio?

El otro día en una reunión de networking, preguntaron quién había tenido el síndrome del impostor y todas/os levantamos la mano, (incluso algunos las dos). Debemos reconocer que forma parte del proceso y no somos malas por haberlo vivido. Ahora…, quedarnos con los brazos cruzados frente a él, ya no es justo ni para ti ni para todas las personas que están esperando por tu servicio, ¿no crees?

Antes de acabar con este artículo me gustaría dejarte unos tips:

Confía en ti y en tu capacidad de conseguir lo que deseas. Visualízalo y siéntelo como real.

Identifica en escrito los obstáculos en tu diálogo interno, para sanarlos y transformarlos.

Ámate, porque desde ahí no tienes límites para crear y conseguir sacar adelante tu negocio.

Rodéate de profesionales que entiendan lo que implica emprender y tener un negocio, porque serán los mejores compañeros de camino.

Por Jesica Gonnet

Coach de Vida. Master-Experta en PNL.  Master en Coaching y Psicología personal. Creadora del Método C.R.E. (Cambio Real con Escritura). Colaboradora en radio como coach.

Autor

Empresaria, conferenciante, mentora y coach de mujeres en España y Latinoamérica. Directora de IDEHA: Instituto de Desarrollo Humano Avanzado.