A Pedro le gusta la gasolina… Dame más gasolina

- en Firmas
Gasolinera Ballenoil Salamanca

Después de más de una semana me encuentro con gente dando vueltas a la medida del Gobierno para abaratar el desorbitado precio de la gasolina y a mi mente viene una canción que me extraña que @LosMorancos todavía no han parodiado. Por si acaso yo ya les voy dando la idea y sí, ríanse, que es lo único que nos queda.

Zúmbale mambo pa que mis gatas prendan los motores
Zúmbale mambo pa que mis gatas prendan los motores
Zúmbale mambo pa que mis gatas prendan los motores
Que se preparen que lo que viene es pa que le den (¡duro!)

Ciudadano medio, yo sé que tú no te me vas a quitar (¡duro!)
Lo que me gusta es que tú te dejas llevar (¡duro!)
Todos los weekenes Pedro sale a vacilar (¡duro!)
Mi gato no para de janguear porque

A Pedro le gusta la gasolina
(Dame más gasolina)
Cómo le encanta la gasolina
(Dame más gasolina)
A Pedro le gusta la gasolina
(Dame más gasolina)
Cómo le encanta la gasolina
(Dame más gasolina)

Pedro prende las turbinas
No discrimina
No se pierde ni un party de marquesina
Se acicala hasta pa la esquina
Luce tan bien que hasta la sombra le combina
Asesina, me domina
Janguea en carro, motoras Falcon y limosinas
Llena su tanque de adrenalina
Cuando escucha el reggaeton en la Moncloa

A Pedro le gusta la gasolina
(Dame más gasolina)
Cómo le encanta la gasolina
(Dame más gasolina)
A Pedro le gusta la gasolina
(Dame más gasolina)
Cómo le encanta la gasolina
(Dame más gasolina) yo

(…)

Sigan ustedes. Y, de verdad que lo siento, porque me prometí no hablar de política, y lo siento que le toque a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Podría ser Feijoó o Abascal, pero le ha tocado a Sánchez y, como dicen sus defensores, le ha tocado la peor época. Todo es ajeno a su gestión, pero los resultados no acaban de ser los deseados por los ciudadanos, tanto por los que no le han votado, que lo expresan abiertamente, como la mayoría de los que le han votado, que no se atreven a expresarlo públicamente por fidelidad a unas siglas, pero que sufren las consecuencias y son conscientes de que ni es la gestión que esperaban ni está dando frutos.

Pero a lo nuestro. La gasolina. No quiero presumir de ser un avanzado, pero ya lo vimos venir en el artículo Pedro Sánchez y el pudor . A partir de ese día, en cadena, todo el mundo empezó a asustarse por el precio de los combustibles. Eso sí. Pedro Sánchez tiene suerte, porque para todo desaguisado encuentra una excusa. Que si la gestión del coronavirus es igual o peor en Europa, que si ahora la guerra de Ucrania, que si esto, que si lo otro. El caso es que el ciudadano medio (y el resto también), sufre una situación de indefensión que roza la burla. Pues parece que su bolsillo no tiene fin. Como yo digo, el ciudadano que paga impuestos es una especie de saco de arena que encaja todos los golpes, pero me da que ya empieza a resquebrajarse.

Después de ganar días, incluso semanas amparándose en buscar una solución global con la Unión Europea, ante la presión social deciden tomar alguna decisión respecto al precio de la gasolina y esto de días y semanas no es cuestión baladí, pues hablamos de un producto que genera en horas millones y millones de euros en impuestos y en beneficios o pérdidas.

Vamos a tratar de ajustarnos a lo que entendemos, aunque todavía hoy, a 1 de abril, muchos conductores, muchos propietarios de gasolineras, muchos periodistas (encargados de transmitirlo a la gente), todavía no lo tienen claro. De hecho, ayer mismo, un alto cargo de un Ministerio salía a tratar de explicarlo.

La decisión es bajar varios céntimos el precio del litro de combustible, un combustible que ya desde que se anunció, ha experimentado un aumento de varios céntimos.

Hasta ahí puede parecer una medida más que interesante y de agradecer. Además, es aplicable a todo el mundo, así que así se evitan discriminaciones y lo dice un servidor que trabaja fuera de la provincia de donde reside, así que debería estar agradecido.

Eso sería la letra gorda, la que llena las bocas del propio Gobierno y de sus afines. Ahora vamos con la letra pequeña. Esa letra pequeña parece ser que son los propietarios de las gasolineras los que deben asumir ese descuento en espera de que el Gobierno se lo reintegre.

Voy a utilizar un símil. Es como el amigo aquel que a la hora de pagar nunca llevaba dinero. “Pon tú lo mío que luego te lo doy. Luego vamos al cajero y te lo devuelvo”. ¿Les suena? Seguro que a muchos de ustedes todavía hay alguno de esos amigos que en veinte años no ha pasado por el cajero.

Pues esto es igual. Yo me cuelgo la medalla del descuento, pero el descuento, de momento, que lo hagan los gasolineros. Ahora escucho en los informativos que hay muchas gasolineras que no han podido adaptar sus sistemas informáticos para hacer los descuentos, con lo que podrían perder ese dinero o cerrar sus establecimientos (que lo han hecho mucha gente). Otros todavía no saben si es bonificación o descuento. A otros les han avisado tarde y no se lo han explicado lo suficiente… Y eso teniendo en cuenta que el precio del litro puede seguir subiendo. Si ahora se paga a 1,90, el lunes podría subir a 4,5 y darse la circunstancia de que por mucho descuento que se haga, sigamos pagando un precio inasumible. Y eso teniendo en cuenta que muchas gasolineras no pueden asumir adelantar el dinero hasta que el Estado se la retribuya.

De locos.

Lo único que me queda es parodiar “A Pedro le gusta la gasolina…”. En fin. Esperemos se solucionen en breve este y otros problemas. Mientras, tratemos de janguear… por no llorar.

 

 

Autor

Periodista y comunicador. Licenciado por la Universidad Pontificia de Salamanca.