El alma de Aislinn

- en Firmas

Había entrado en la temible rueda giratoria, igual que los ratones de laboratorio.
Comenzó cuando abandonó su trabajo en Barcelona, y el inmenso departamento de dirección en aquella multinacional.
Aislinn, decidió regresar para acompañar a su padre en la odiada, larga y tediosa enfermedad.
Todos los días eran iguales, como el Día de la marmota. A las 6.45h el mismo despertar, el camino hacia el colegio.
Vestía con multitud de colores, pero su interior se iba tintando de un pálido tono gris.
Soñaba con que alguien llamaría a su puerta, y ya no sería ella la que por ser “mujer”, llevaría el timón de la casa y sus hijos exclusivamente.
Necesitaba con urgencia volver a recuperar su” yo”, y renacer de las cenizas que habían incinerado su corazón.
Sus cobardes manos comenzaron a presionar el teclado del olvidado ordenador.
Reconquistó todos aquellos poemas que escribió en la adolescencia.
Su alma despertaba de aquel gran letargo, pensó que nunca era demasiado tarde.
De repente, recibió una llamada de un número desconocido.
Era la llamada de una editorial, a la que se había atrevido a enviar su archivo.
Las críticas fueron tan halagadoras y motivadoras, que decidió terminarlo.
De esa manera nació su poemario, con la intención de encontrarse.
Ahora cada día, Aislinn, recuerda y no olvida,
que además de ser mujer, existe y tiene ALMA.