Me dijiste que me amabas,
con un beso al despertar,
en aquel momento yo entendí
que nunca te dejé de amar.
Pasaron años, callaron los silencios,
la vida con sus huellas nos transformó.
No borró nuestros sentimientos,
porque lo que sentimos siempre fue real.
Dos almas enamoradas vuelven a enlazar,
reencontrándose en la vejez,
escribiendo juntas una nueva historia
de aquel deseo que no pudieron olvidar.
Tu voz volvió a erizar mi piel,
las lágrimas recorrieron mi tez,
como si nada hubiera sucedido,
reviviendo el amor del ayer.
Ahora quiero vivir contigo
los días que nos queden por andar,
disfrutar cada instante perdido
y, hasta el final de mis días, contigo estar.