Normal

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Normal Amparo Sena

Hace dos años lo normal quedó apartado y empezamos a vivir una distopía real. Parecía que éramos las protagonistas de las películas de ciencia ficción que tantas veces hemos visto. En realidad, nos gustaría más formar parte del elenco de Mary Poppins, Los Goonies o Mr Magorium, por lo menos a mí.

Dejamos de lado la normalidad que conocíamos, para tratar de adaptarnos, de la mejor manera posible, a lo nuevo que tenemos y que se nos avecina.

Ansiamos aquella normalidad que teníamos y nos aturden, casi a diario, con una nueva normalidad que estaría marcada por un virus que se quedará revoloteando a nuestro alrededor para siempre.

Debíamos adaptarnos y dejar de lado lo que conocíamos para crear esa nueva normalidad.

Normal normalidad.

Normalidad normal.

Pero, ¿en algún momento nos hemos parado a pensar qué significa eso de ser normal?

¿Quizás nos estamos equivocando y lo normal es aquello que consideramos cada persona?

Lo normal es que cuando naces llores, comas, duermas, evoluciones según el desarrollo evolutivo de Piaget. No te salgas de esas normas, no estés por debajo o por encima de los percentiles marcados porque te pondrán la etiqueta de “no normal” y, además, en tu casa se preocuparán.

Parece ser que lo normal es que tengas casi las cosas claras a lo largo de tu etapa estudiantil. Que sepas qué quieres estudiar, a qué te quieres dedicar en la edad adulta, que tengas, casi, planeado tu futuro.

Vamos, lo que viene siendo normal.

Normal es que, llegada cierta edad, y aunque estemos en pleno siglo XXI, tengas una pareja heterosexual, por supuesto, porque lo otro es una moda y todo el mundo es tolerante, pero…

Lo normal es que, si no te casas, al menos, convivas bajo el mismo techo porque el roce hace el cariño y, claro, hay que procrear. Porque el placer por placer, el ocuparse de una misma, el disfrutar de la vida, la compañía, etc. eso es de personas viciosillas, niñatas caprichosas y consentidas. Y eso no es lo normal.

Lo normal es caminar por la derecha, tomar café en taza en lugar de vaso, ser diestra, echarte la siesta, fregar la loza en cuanto manchas, ordenar los libros por orden alfabético, niñas pelo largo, faldas cortas hasta cierta edad, niños con pelo largo, balones de fútbol o, si apuramos mucho, de baloncesto…

Lo normal es lo impuesto, no salirte de las normas establecidas.

Lo normal no es lo correcto, lo ético o lo moral. Lo normal es aquello que ha marcado a lo largo de la historia y que no hemos cuestionado nunca. Cuando hay algo o alguien que se sale de lo normal, nuestra cabeza hace ¡pum! y pensamos, e incluso decimos, que es raro.

Algo raro, en el ideario social, tiene una connotación negativa. Pero si nos detenemos a analizar, raro significa algo extraordinario, sobresaliente, único.

Y tenemos que tener claro que para cada persona será normal aquello que a ella le haga sentir bien, sin molestar al resto.

Lo que es normal lo marca la persona, no unas leyes sociales no escritas grabadas a fuego.

Recomendación literaria: ¿Normal? de Amparo Sena e ilustraciones de Francesc Rovira

Autor

Doctora en Derecho y Ciencias Sociales por la UNED, Licenciada en Derecho por la USAL, Máster en Derechos Humanos y Máster en Malos Tratos y Violencia de Género por la UNED. Técnica de proyectos en prevención y sensibilización en materia de igualdad, violencia de género y sexual.

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