¡Qué tendrá lo bueno, que se pasa volando!

- en Firmas
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Dia Mundial de los bosques

Hacía tiempo que no nos venía una Semana Santa tan agradable y sonriente como la que terminamos de disfrutar. La buena temperatura ha presidido todos los actos: los religiosos, los profanos y los paseos al campo: esos que trazamos, de mañana, en busca de verdor, de paz natural y de silencio tonificador del cuerpo y del espíritu. Y ante tanta sorpresa sorprendente, me comento: ¡Qué poco le cuesta a la naturaleza renovarse, renacer de nuevo cada año, engalanarse de frescos colores y de nuevas esperanzas e ilusiones! Esperanzas que no son las mismas esperanzas del año pasado, como tampoco es el agua del río que fluye a cada instante a la sombra del álamo de la ribera; en cambio, mira que le cuesta al hombre cambiar de idea, de respeto a los demás, de conducta, de compromiso personal y social y de empeño en poner a punto los valores y principios éticos y morales, que dignifican la comunidad toda y fortalecen la personalidad individual.

¡Cuánto nos cuesta a los hombres cambiar de pelaje! ¡Cuánto pánico ante la innovación y el afloramiento de nuevas vidas y experiencias! Nos lo grita la misma naturaleza: “”Renovarse o morir”, y tomemos, como ejemplo, lo más cercano: nuestros pueblos, cada día, son menos pueblo, porque nos aferramos al inmovilismo, y nos dejamos deslumbrar de los juegos florales del ritual.

 

 

Autor

Eutimio Cuesta Hernández
Maestro. Escritor e investigador. Realizó estudios de Historia del Arte en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Salamanca. Ha publicado varios libros sobre Macotera y comarca.

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