Y si fuera ÉL (Capítulo 1)

- en Firmas
hombre solo

Él era un chico normal con una vida normal en una familia normal. Qué palabra más fea y más insulsa ” normal”.¿qué significado tiene? ¿es bueno serlo o es mejor salirse de la norma?

Empecemos de nuevo, él era un preadolescente que vivía en una ciudad pequeña con sus padres y su hermana mayor. Su vida era buena, eran clase media, tenía su grupo de amigos y se podía decir que era feliz.

Cuando era pequeño siempre fue líder, era muy echado p’alante y conseguía casi todo lo que se proponía. Sus padres se enorgullecían de esta manera que tenía de ser, les gustaba que fuera el centro de atención en las reuniones o quedadas familiares.

El tiempo fue pasando , el niño pequeño crecía y con ello aparecían cambios. Al principio como a los diez u once años, sentía una admiración por otros compañeros de su colegio. Estaba a gusto y le gustaba pasar tiempo con ellos. No sabía distinguir qué clase de sentimiento era, pero le gustaba.

El tiempo fue pasando, los meses, algún año y la admiración se convirtió en atracción , ya era algo más, era un sentimiento más fuerte. Para él esto le generó miedo e incertidumbre, sabía lo que sentía pero no quería o debía sentirlo.

Empezó a documentarse, a leer al respecto, y encontró un libro en casa en el que se abordaba el tema de la sexualidad en la adolescencia. Decía que durante ese periodo la sexualidad es confusa, no está definida y por ello a veces se sienten cosas por chicos, otras veces por chicas, pero que con el tiempo eso pasa y se recupera la “normalidad”. Con esa palabra me refiero a ser un chico heterosexual. Este libro le dio un gran respiro, él estaba lleno de temores con esos sentimientos que tenía pero gracias a estas palabras pudo seguir sin remordimientos ni pesares.

Sus pensamientos eran, “esta atracción es normal pero con el tiempo pasará”. Su forma de ser a pesar de esta idea cambió. Ya no era el chico extrovertido de antes, ahora tenía un mundo interior secreto que hacía que fuera mucho
más reservado. Mas observador, precavido y a la vez empezó su etapa como “actor profesional” de la vida. Actor digo porque empezaron las mentiras. No se puede vivir con un secreto así sin mentir por mucho que podamos pensar que sí.

Tenía a sus amigos, a su familia o conocidos que le preguntaban por las “novias”, y ahí tenía que mentir si quería seguir conservando su estatus social y su “heterosexualidad futura”, total solo era por un tiempo.

Aunque él no se daba cuenta su fuerza interior estaba haciéndose pequeñita, ya no era ese niño centro de atención en las fiestas, ahora era el que se escondía en una esquina para que nadie se fijara en él o le preguntara.

El tiempo pasaba y las cosas no mejoraban, su sexualidad seguía igual pero el seguía manteniendo las apariencias.

Cada vez era más complicado, aparecían chicas a su alrededor y él se esforzaba en aparentar lo que consideraba que era la “normalidad”, con lo cual el trabajo de actor continuaba, además ahora ya era a jornada completa. Tenía que ligar y tontear con chicas para seguir siendo uno de los machotes del grupo, y ese trabajo no era fácil, era digno de un Goya por lo menos.

Él había finalizado hacía tiempo sus estudios en el colegio y había pasado a un instituto. Los amigos con los que salía eran los del colegio anterior porque en ese nuevo centro estaba pasando sin pena ni gloria, intentaba pasar desapercibido, no mirar a los chicos que le atraían, seguir las bromas sobre chicas que escuchaba…

En el fondo él sabía que era GAY pero estaba engañándose a sí mismo todo el tiempo posible porque esto le daba tranquilidad vital y le hacía ganar tiempo, ¿tiempo para qué? Igual tiempo para aceptarse a sí mismo antes de que le aceptasen los demás, quizás ni él lo sabía.

Por supuesto este tema no lo había tratado con absolutamente nadie, ni familia ni amigos. ¿Para qué? si total, todo se iba a pasar pronto.

En su casa notaban que ya no era el mismo de antes, no contaba nada, no hablaba de sus cosas y se lo recriminaban, tu antes no eras así, eras un chico que te ponías a hablar y todo el mundo se te quedaba mirando y ahora no intervienes, no participas en las conversaciones, has cambiado.

El tiempo seguía pasando y ya empezaba el penúltimo curso del instituto. Le quedaban dos años para ir a la universidad, algo no negociable en su familia. Ese año tocaba cambio de grupo en clase y así fue como le conoció a ÉL Sí pongo ÉL con mayúsculas ,porque tanto para bien como para mal él cambio totalmente su vida o su percepción de la misma dándole un vuelco bestial que por supuesto ninguno de los dos sabía cuándo les toco sentarse juntos por apellidos en la clase y tuvieron que compartir pupitre y libros.

Desde aquel día su vida cambió y no volvió a ser nunca más la misma.

Quien tomó esa decisión, ¿el azar? ¿quizás el destino? ¿quién lo sabe?

Lo único cierto es que ÉL le pegó una bofetada de realidad que hasta ahora había conseguido ir sorteando con éxito.

Continuará…

Autor

Salmantino. Profesor de secundaria y bachillerato. Educador educándose. 5º mejor profesor de España premios Educa-Abanca.